Santiago 2:1-13
GRANDE O PEQUEÑO
“Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, yo los dejaré blancos como la nieve...”Isaías 1:18
La pequeña María vino llorando a su madre: “¡Juanito tiró barro sobre mi vestido blanco!” Mamá le regañó al hermanito y le dijo: “Juanito, ¿por qué hiciste eso?” Argumentó: “Mamá, son pequeñas manchas; no es gran cosa.” Mamá dijo: “Ya sea que tenga pocas manchas o una gran mancha, el vestido blanco de María ha cambiado por completo. Ya no es blanco.”A menudo somos como Juanito; tratamos de trivializar nuestras malas acciones. Santiago escribió acerca de mostrar favoritismo a ciertas personas mientras ignoras o minimizas a otras. Es fácil pensar que el favoritismo no es gran cosa y que muchos otros pecados son más serios u ofensivos para Dios. Pero Santiago señaló que incluso un sólo pecadillo nos hace culpables. Una vez escuché esta frase memorable de un viejo predicador: “Ningún pecado es demasiado pesado para que Cristo lo cargue, y ningún pecado es demasiado liviano para que Cristo lo perdone.” ¡Cometer un sólo pecado ya es demasiado!¿Podemos ser salvos? ¿Hay esperanza? ¡Sí! Nuestra salvación está asegurada por la muerte sacrificial de nuestro Señor Jesucristo. Él derramó su sangre para pagar el precio de todos nuestros pecados, ya sean grandes o pequeños a nuestros ojos humanos.¿Has experimentado esa salvación y el perdón que viene sólo por medio de Cristo?
Gracias, Jesús, por pagar la deuda de todos nuestros pecados. Ayúdanos a vivir vidas dignas de tu sacrificio. En tu nombre oramos Amén.