Génesis 25:19-34
USANDO NUESTRAS PALABRAS
“Instrúyanse y amonéstense unos a otros con toda sabiduría. Con corazón agradecido canten a Dios salmos…”Colosenses 3:16
Los bebés lloran poco después de nacer, mostrando que sus pulmones están funcionando. A medida que crecen, siguen llorando cuando tienen hambre, se sienten incómodos o tienen otras necesidades insatisfechas. Finalmente, la mayoría de los niños aprenden que pueden expresarse con palabras. Más tarde, para alentarlos a que expliquen lo que están sintiendo, los padres dirán: “Usa palabras”.Nuestro egocentrismo no disminuye con la edad; se intensifica, aunque quizás más sutilmente. Nos volvemos más astutos a medida que planeamos obtener lo que queremos. Para Jacob, esto de adquirir más, comenzó cuando nació. A medida que crecía, aprendió a engañar a los demás, y decía más y más mentiras para obtener lo que quería.Vemos en nosotros y en los demás a nuestro alrededor el mismo anhelo de tener más. Más cosas, más poder, más fama, etc. ¿Cuándo y dónde termina? San Agustín aprendió esta verdad: “Nos has hecho para ti [Señor], y nuestros corazones están inquietos hasta que encuentran descanso en ti” (Confesiones).Dios nos ha dado el gran don del lenguaje y de poder hablar. Usemos nuestras bocas para cantar y expresar gratitud a nuestro Salvador y Señor. Y usemos nuestras palabras para compartir las buenas nuevas de Jesús con nuestra familia y vecinos cada vez que podamos.
Gracias, Señor Jesús, por darnos la capacidad de hablar. Que podamos usarlo no para nuestro propio beneficio, sino para tu gloria. Amén.