Isaías 43:1-13
UN NUEVO NOMBRE
“Miren cuánto nos ama Dios el Padre, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos.” 1 Juan 3:1
Muchas personas cambian sus nombres al menos una vez durante su vida. Puede ser debido a la adopción, porque se casan, porque se mudan a un país que habla otro idioma, o tal vez sólo porque necesitan un nuevo comienzo. Personalmente, me convertí en “Jimmy” porque mi maestra de inglés de la escuela primaria de Hong Kong dijo que todos necesitábamos un nombre en inglés además de nuestro nombre chino. Si bien lleva tiempo ajustarse a un cambio de nombre, gradualmente nos acostumbramos.Hay un cambio de nombre que no está registrado en nuestros pasaportes, licencias de conducir o cualquier otra identificación. Sin embargo, es el cambio de nombre más importante de todos. En el momento en que recibimos a Jesús en nuestro corazón como Señor y Salvador, recibimos un nuevo nombre: Cristiano, porque nos hemos convertido en seguidores de Cristo. La lectura de hoy en Isaías dice que este cambio fue planeado hace mucho tiempo porque es Dios quien nos creó, nos formó, nos redimió y nos llamó. De hecho, fuimos elegidos por Dios incluso antes de ser creados, para ser salvos por la sangre de Cristo.Este cambio de nombre no sólo viene con protección, honor y privilegios; también trae tremendas responsabilidades. “Ustedes son mis testigos. Desde siempre, yo soy Dios.”
Padre celestial, gracias por elegirnos como tus hijos. Ayúdanos a responder con fe para que nuestras vidas puedan dar testimonio de tu gran amor. En el nombre de Cristo, Amén.