18 de julio del 2019
Salmo 51
CAMBIO DE CORAZON
“Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!”Salmo 51:10
El acto de la creación produjo grandes cambios, donde antes no había nada, Dios creó todo, el universo entero. Para nosotros personalmente, sin embargo, el cambio más grande ocurre cuando Cristo viene a nuestros corazones como nuestro Salvador y Señor. Entonces todo cambia en nosotros.Jesús le dijo a Nicodemo (y a cada uno de nosotros): “Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Nicodemo estaba en lo correcto al decir que esto era imposible que sucediera, pero sabemos que todo es posible para Dios (Mateo 19:26). Más de 500 años antes de que Jesús hablara con Nicodemo, Dios le había dicho a su pueblo: “pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil”(Ezequiel 36:26).Aunque este cambio de corazón es un evento único y milagroso, nuestros corazones a veces pueden extraviarse y necesitan regresar a Dios. Es por eso que el salmista David le pidió a Dios que lo limpiara y le diera un espíritu nuevo y fiel. David conocía personalmente la amarga experiencia de apartarse de Dios; su adulterio había causado estragos en su vida y en su familia (véase 2 Samuel 11-15). Que siempre estemos contritos y busquemos ser renovados por Dios diariamente.
“Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.” En Cristo, Amén.