Filipenses 2:5-8
LA MENTE DE CRISTO
“Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús.” Filipenses 2:5
Los versículos en nuestra lectura de hoy, pueden haber venido de un himno. En aquel entonces, nadie tenía una Biblia, ni nada impreso. La gente tenía que memorizar todo. Entonces los primeros cristianos componían canciones y frases que les ayudaban a recordar las enseñanzas fundamentales de su fe en Cristo. Este verso es la esencia de quién era Jesús, qué hizo y cómo logró la salvación: lo hizo a través de la humildad. Él era el Hijo de Dios. Él tenía todo el poder, todo el conocimiento. Era una posición que la mayoría de nosotros no quisiéramos abandonar.Pero Jesús dejó de lado su lugar privilegiado y se convirtió en un ser humano. Y una vez que se hizo humano, fue aún más lejos y se hizo el sirviente de todos. Él no era un poderoso líder político. Ni siquiera tenía un puesto en el establecimiento religioso de su época.Jesús vino a servir. Él vino a morir. Vino para morir avergonzado, como un criminal, aunque nunca pecó. Pablo usa estas palabras para desafiar a los filipenses a no dejar que el orgullo arruine su comunidad. Si el Hijo de Dios pudo renunciar a todo lo que abandonó, incluyendo su propia vida por nosotros, seguramente el resto de nosotros podrá renunciar a nuestro soberbio orgullo y ofrecerle nuestras vidas. Es simplemente el camino del Evangelio.
Señor, ayúdanos a seguir el ritmo de tu Espíritu, mientras seguimos a Jesús por los senderos del Evangelio. Haznos canales de tu paz y siervos para todos. Amén.