25 de mayo del 2019
Rut 4:1-10; Salmo 15
BOOZ EN LA PUERTA
“…son hoy testigos de que le compro a Noemí las propiedades de Elimélec… que tomo por esposa a Rut …” Rut 4:9-10
Como el buen samaritano en la parábola de Jesús, Booz hace todo lo posible por ayudar. En la puerta de Belén, donde se toman todas las decisiones legales, Booz informa al familiar más cercano sobre la situación de Noemí. Este hombre está listo para hacer lo correcto. Pero cuando Booz señala que Rut es parte del paquete, el hombre retrocede; él no quiere poner en peligro su propio patrimonio. Él sabe que, si Rut tiene un hijo, entonces ese hijo, como su único heredero, heredará su propiedad, pero otro apellido estará en la escritura.Los ancianos y la gente en la puerta son testigos de la bondad costosa de Booz. Este buen israelita cumplirá su juramento, incluso cuando duela: va a engendrar un hijo para Mahlón a fin de asegurar su propiedad y su nombre. Por lo tanto, Booz arriesga su propia propiedad y nombre. Qué generosa humildad; ¡qué ciudadano del reino de Dios!El buen Israelita Jesús, nacido en Belén, no consideró la igualdad con Dios algo a lo que aferrarse. Así que, fuera de Jerusalén, en presencia de todas las personas y ancianos, se humilló a sí mismo y pagó el precio más alto para llenar el vacío de todos los que anhelan un Redentor. “Por eso Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres… para gloria de Dios Padre.”
Padre Dios, que confiemos nuestro nombre y todas nuestras propiedades a Jesucristo, en cuyo nombre tenemos todo lo que necesitamos para siempre. Amén.