Marcos 4:26-29
EL MISTERIO DE LAS SEMILLAS
“Lo mismo da que esté dormido o despierto, que sea de noche o de día, la semilla nace y crece, sin que él sepa cómo.” Marcos 4:27
Mi esposa y yo plantamos una variedad de semillas: frijoles y rábanos en hileras, calabacines y calabazas en montículos. Estos métodos hacen que el crecimiento de las semillas no sea menos misterioso. Seguramente hay una explicación científica para el crecimiento de las semillas y los brotes tiernos, y eso sólo aumentará mi asombro.Cuando nuestros hijos eran pequeños, disfrutamos leyendo las historias de los libros por Arnold Lobel. Uno de los favoritos era la historia de Toad plantando un jardín. Después de un día o dos comenzó a preocuparse por si sus semillas brotarían y crecerían. Así que les empezó a cantar, hasta que finalmente agotado, se durmió. Cuando despertó, vio con gran alivio que las semillas habían brotado.Así como Toad, al trabajar en la iglesia de Jesús y en el reino de Dios, actúo y siento como si todo dependiera de mí. Sin embargo, como Jesús nos dice en su parábola, el jardín de Dios crece de la semilla a la cosecha “por sí mismo”. Mucho de esto es un misterio. Necesitamos hacer nuestra parte: sembrar la semilla, regar, cuidar el jardín y recoger la cosecha, pero no podemos hacer que la semilla crezca. Eso sucede por el trabajo misericordioso de Dios. Simplemente podemos deleitarnos con nuestra pequeña parte en el crecimiento del reino.
Querido Dios, gracias por el regalo y el misterio de las semillas. Ayúdame a hacer humildemente mi parte en el trabajo y a confiar en ti para ello. En Jesús, oro. Amén.