26 de abril del 2019
Apocalipsis 14:6-13
FRUTA CONTINUA
“Dichosos los que mueren unidos al Señor... ellos descansarán de sus trabajos, pues sus obras los acompañan.” Apocalipsis 14:13
Cuando los arbustos de frambuesa comienzan a madurar y producir fruta, intento proteger las ramas para que no se rompan. Un día, sin embargo, encontré una rama rota en el suelo. Y me sorprendió descubrir que la fruta aún estaba madurando y era dulce.Esa rama rota trajo a la mente el verso de hoy, y de mi madre. En estos últimos años de su vida, mi madre anhela “ir y estar con el Señor”. Esto es comprensible, dado que su cuerpo está cada vez más débil y su memoria, fugaz. Cuando ella abandone este mundo, irá en las alas de una promesa cumplida. Sus actos la seguirán.Mi madre dijo una vez que ella y mi padre solían desear que sus hijos tuvieran una vida mejor (es decir, más posesiones) de la que ellos tuvieron. En años posteriores, ese deseo se transformó en una oración en la que todos sus hijos y nietos crecerían para amar y servir al Señor. Como ella nos ha testificado, esa oración ha sido y sigue siendo contestada. Entonces, cuando vaya a estar con el Señor, el dulce fruto de sus oraciones y obras continuará madurando y siguiéndola.Todos los que mueren en el Señor están firmemente en el amoroso abrazo de Dios sin ningún mérito propio. Sin embargo, nuestras acciones tienen impacto, y nuestras acciones dejan legados. ¿Tienes un legado de tu testimonio?
Precioso Señor, gracias por la luz que guía tu promesa de que nuestros hechos fieles nos seguirán. Inspíranos por tu Espíritu, a permanecer fieles a Jesús. En tu nombre, Amén.