Lucas 12:13-21
UNA COSECHA ABUNDANTE
“Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ¿Qué haré?” Lucas 12:16-17
El año pasado mi jardín fue prolífico. En la cúspide de la producción de habichuelas, calabazas, pimientos, tomates y más, no pudimos comer ni conservar el producto lo suficientemente rápido. Secretamente, me enorgullecí de los frutos de mi arduo trabajo. Y, curiosamente, cuanto más lo hacía, más posesivo me volvía.Mi suegro, quien me enseñó la mayor parte de lo que sé sobre jardinería, siempre ha sido un disciplinario maravilloso para mi orgullo y perversa posesión. De vez en cuando, él decía algo como “Tienes buena tierra”.La parábola contada por Jesús acerca de la codicia tiene un impacto aún mayor. ¿Notó que “la tierra” es la estrella del espectáculo? Las tierras de un hombre ya rico “dieron una gran cosecha”. Este es un recordatorio humillante para todos los agricultores y jardineros.Una cosecha abundante depende de un buen terreno y mucho más. Cegados por el orgullo de nuestros propios esfuerzos, perdemos de vista a Dios, a otros, y el deleite de ser generosos con los dones de Dios. En una palabra, nos volvemos tontos a la vista de Dios, el dador bueno y perfecto de todo lo que se necesita para nuestras vidas. La persona que es “rica para con Dios” siempre está aprendiendo a ser agradecida y generosa con los productos del jardín de Dios.
Jesús, enséñame la verdadera humildad que produce gratitud por tus buenos dones y generosidad que refleja una vida rica en ti. Amén.