01 de octubre del 2026
Génesis 1:26-31
A IMAGEN DE DIOS
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Génesis 1:27
Hace unos días, los periódicos dieron a conocer una noticia que llamó la atención del mundo de la música. En una biblioteca apareció un manuscrito que había permanecido olvidado durante casi dos siglos y medio. Cuando los expertos descubrieron que aquellas páginas habían sido escritas por Wolfgang Amadeus Mozart, dejaron de ser simplemente unas hojas viejas. De pronto adquirieron un valor extraordinario. ¿Se ha puesto a pensar que algo parecido ocurre con nosotros? Hay mucha gente que no sabe lo que realmente vale porque se han valuado con los estándares equivocados. Si tan solo reconocieran que en cada ser humano hay una huella, la huella de su creador, la vida, sin duda, cambiaría para muchos. Pero ¿qué significa exactamente esa huella? ¿Acaso la Biblia dice que Dios tiene un cuerpo como el nuestro? ¿O que nos parecemos físicamente a Él? Por supuesto que no. Aunque no podemos negar que hay quienes así lo creen, la Escritura afirma claramente en diversas ocasiones que Dios es espíritu. Lo que este primer capítulo de la Biblia enseña es que cada ser humano lleva una marca que ningún otro ser de la creación posee. Hay algo en nosotros que refleja al Creador y que nos distingue del resto del mundo. Y era necesario decirlo desde el comienzo porque el mundo tiende a olvidar el verdadero valor del ser humano.
Padre Celestial, gracias por crearme. Ayúdame a verme a través de tus ojos y a valorar tu amor por mí. Enséñame también a amar a otros como tú los amas. En Jesús, amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.