13 de abril del 2019
Jeremías 29:1-9
JARDINERÍA EN LA CIUDAD
“Construyan casas y establézcanse; planten árboles frutales y coman de su fruto.”Jeremías 29:5
Uno de los mejores años de nuestra vida fue cuando vivimos en Chicago. Éramos holandeses-estadounidenses viviendo en un vecindario mayormente afroamericano. Tan pronto como me mudé, limpié el patio y planté un jardín, pensando en los productos que disfrutaríamos, y en el dinero que ahorraríamos.Si alguna vez has vivido lejos de la familia, de amigos y del lugar que habías llamado tu hogar, sabes un poco de lo que se siente vivir en el exilio. Y debes decidir abrazar tu nuevo entorno y echar raíces.El pueblo judío al que Jeremías escribió las palabras en esta carta, estaba en el exilio forzado. Fueron llevados a la gran ciudad imperial de Babilonia. El entorno familiar de Jerusalén se convirtió en un recuerdo lúgubre. Las palabras de Jeremías para ellos, al principio, probablemente sonaban alarmantes y ofensivas.Las ciudades grandes y desconocidas a menudo son retratadas como un ambiente hostil y malvado, lo contrario de los lugares que llamamos hogar. Curiosamente, en tales lugares, Dios le dice a su pueblo, “construyan casas y establézcanse; planten árboles frutales y coman de su fruto.” Nuestro jardín de Chicago también generó conversaciones sin límites y el intercambio de productos con nuestros vecinos. Las bendiciones se multiplicaron para todos.
Señor Todopoderoso, que seamos plantados en lugares donde podamos ser agentes de tu influencia. Guíanos a las relaciones que nos transformarán a nosotros y a los demás. En Jesús, Amén.