02 de octubre del 2026
Génesis 2:1-7
FORMADOS POR LAS MANOS DEL CREADOR
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7
¡Qué manera tan sencilla y, al mismo tiempo, tan profunda de hablar del origen de la vida! La Biblia no presenta el nacimiento del ser humano como un misterio imposible de explicar ni como una serie de acontecimientos al azar. Nos lleva hasta el Creador y nos dice que el hombre fue formado por Dios y recibió de Él el aliento de vida. Han pasado miles de años desde que se escribieron estas palabras. La ciencia ha avanzado de una manera extraordinaria. Hemos aprendido muchísimo acerca del universo, del ADN y del funcionamiento de las células. Y, sin embargo, quienes confesamos la fe cristiana no encontramos razones para admirar menos este relato. Al contrario. Cuanto más descubrimos sobre la complejidad de la vida, más nos maravillamos de la sencillez y la profundidad con que Dios describe nuestros orígenes. Sin embargo, hay todavía mucha gente que se obstina en creer que somos simplemente “barro con suerte”. Estamos aquí simplemente porque las circunstancias coincidieron. No hubo un propósito. No hubo nadie que nos quisiera aquí. ¿Pero si Génesis tiene razón? ¿Y si usted no está aquí por casualidad, sino porque alguien quiso que existiera? Qué maravilloso es saber que no provenimos de un Creador distante, sino de alguien que se involucra en nuestra vida y nuestro destino. Somos seres formados por un Creador que nos llama a vivir para él.
Señor y Dios, gracias por formarme y darme el aliento de vida. Ayúdame a valorar mi vida y la de los demás como obras de tus manos. En Jesús, amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.