30 de enero del 2019
1 Corintios 1:4-25
UNIDAD EN LA IGLESIA
“¿Acaso Cristo está dividido?”1 Corintios 1:13
Tristeza. Es lo que Pablo sintió en relación a las divisiones en la iglesia en Corinto. Cada grupo seguía a un líder. Humildemente, pregunta: “¿O fueron ustedes bautizados en el nombre de Pablo?” Todas las personas bautizadas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo son miembros de un solo cuerpo. Por lo tanto, la unidad y la vivencia de la fe exigen voluntad y esfuerzo de las personas y de la iglesia.Escándalo. Es lo que Cristo enseñó en su oración misionera en Juan 17. La falta de unidad en la iglesia es un escándalo para las personas fuera de la iglesia y del deseo de Cristo: “que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste “. Más claro, imposible. Las divisiones en la iglesia escandalizan y entorpecen nuestro testimonio.Desafío. La fuente de nuestra unidad es la Trinidad. El amor, la comunión, la sintonía y la participación de las tres personas de la Trinidad son nuestro modelo. Es una unidad abierta, buscando e invitando a las personas a integrarse en la unidad trinitaria y abrazar el proyecto de vida de Dios. No tenemos que estar de acuerdo en todo o creer y hacer todo igual. Pero tenemos que colaborar y reconocer la validez de otros grupos.
La unidad y la vivencia de la fe exigen voluntad y esfuerzo de las personas y de la iglesia. La unidad de los cristianos es señal de un amor que es pleno y que desea alcanzar a todos.