28 de enero del 2019
Hechos 1:6-11
EL TIEMPO DE DIOS Y SU MISIÓN
“Señor, ¿vas a restablecer en este momento el reino de Israel?” Hechos 1:6
Tiempo. Siempre una preocupación nuestra. En el Antiguo Testamento, Dios prometió enviar a un Mesías Salvador para restaurar el reino de David. Una larga espera. Una larga caminata. Esclavitud. Liberación. Exilio. Restauración. “Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo.” Jesús es el cumplimiento de todas las promesas. Después de la ascensión, los discípulos esperaban el reino de Dios ya establecido en la tierra, el fin del mal, el triunfo del bien. Después de todo, la paz.Jesús cumplió su parte. Implantó un reino de paz, justicia y amor. Sin embargo, aún no estaba completo, terminado. ¿Cuándo se va a definir? La verdad es que no nos corresponde a nosotros conocer los tiempos o las épocas que el Padre reservó para su propia autoridad. Dios hace todo a su tiempo de acuerdo con su plan. El tiempo de Dios es siempre el tiempo correcto.Jesús venció el mal y la muerte. Pero, en el plan de Dios llega otra promesa: “pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí.” Dios quiere que hagamos nuestra parte. Que participemos de su misión. Que con el poder del Espíritu seamos testigos. Entre la ascensión y la segunda venida de Jesús, no podemos marcar el calendario, sino cumplir con fidelidad la misión de Dios.
Dios quiere que hagamos nuestra parte. Que participemos de su misión. Que con el poder del Espíritu seamos testigos del mensaje principal del evangelio a un mundo en necesidad.