27 de enero del 2019
Lucas 24:13-35
DIÁLOGO Y REVELACIÓN
“¿… el corazón nos ardía en el pecho cuando nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?” Lucas 24:32
En el camino a Emaús, en la tarde de la primera Pascua, Jesús se acerca a dos extraños involucrados en una acalorada discusión. Jesús demuestra interés en su diálogo, en sus preocupaciones y les hace una pregunta: “¿De qué van hablando ustedes por el camino?” Siendo observador, percibe la profunda tristeza de ellos y, en solidaridad, quiere entenderla.Cleofás responde: “¿Eres tú el único que ha estado alojado en Jerusalén y que no sabe lo que ha pasado allí en estos días?” En vez de contar su historia, Jesús hace otra pregunta: “¿Qué ha pasado?” Con paciencia y atención escucha sus interpretaciones. Con otra pregunta él los desafía a pensar sobre sus expectativas religiosas de una manera diferente: “¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?” Da una nueva mirada a las Escrituras hebreas.Llegaron a su destino sin que Jesús diera las respuestas correctas. El intercambio fue tan estimulante y desafiante que le ofrecieron hospitalidad. En la comunión íntima, alrededor de la mesa en el reparto del pan, “En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús.” El descubrimiento les dio energía para caminar de regreso a Jerusalén. Compartir su experiencia. Por el diálogo fueron transformados en testigos audaces de la resurrección.
Por el diálogo, los discípulos más cercanos a Jesús fueron transformados en testigos audaces de la resurrección. Nosotros podemos ser testigos audaces, con la fuerza y poder divinos.