Lucas 10:25-37
PREGUNTAS Y RESPUESTAS DESAFIANTES
“Jesús le contestó: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees?... ¿Y quién es mi prójimo?”Lucas 10:26-29
Todo comenzó con una pregunta de un intérprete de la ley: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús tranquilamente responde a la pregunta sagaz e intrigante con dos preguntas, un buen método evangelístico, que lleva a la gente a pensar. El maestro de la ley mostró profundo entendimiento de las Escrituras hebreas en su respuesta: Amarás a Dios y al prójimo como a ti mismo. Jesús reconoce y valora su respuesta y lanza un desafío: “Has contestado bien. Si haces eso, tendrás la vida.” A continuación, para desviar el asunto a la teoría filosófica, el maestro de la ley hace otra pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús está disfrutando de ese diálogo. Responde a esta pregunta con una sorprendente historia. Dos líderes religiosos ignoran una urgente necesidad humana que demanda acción compasiva. Y un despreciado samaritano, con pésima teología, tiene piedad y acude al necesitado. ¿Y ahora qué?Pues bien. La última pregunta es de Jesús: “¿Cuál de esos tres te parece que se hizo prójimo del hombre asaltado por los bandidos?” El maestro de la ley no tenía como negar: “El que tuvo compasión de él.” Dios quiere la práctica de la misericordia. Nuestra misión es tener compasión en un mundo de miseria. Jesús está lleno de sorpresas para nosotros.
Dios quiere la práctica de la misericordia. Nuestra misión es tener compasión en un mundo de miseria. Es ahí donde se demuestra eso de amar al prójimo como a nosotros mismos.