01 de agosto del 2026
Isaías 43:1-13
LLAMADO A TESTIFICAR
“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí”. Isaías 43:10
¿Alguna vez ha tenido que presentarse como testigo en un caso legal? No se trata simplemente de contar una historia cualquiera. Antes de declarar, los abogados suelen sentarse con el testigo y repasar cuidadosamente lo que recuerda. Le piden que piense bien en los hechos, en el orden en que ocurrieron, en los detalles que pudo haber visto u oído. Ser testigo, en realidad, no es algo complicado. No se le pide al testigo que invente nada, ni que explique todo lo sucedido. Solo tiene que hacer una cosa: decir con fidelidad lo que vio y lo que escuchó. Algo parecido ocurre en la vida cristiana. Dios mismo dice a su pueblo en Isaías: “Vosotros sois mis testigos”. El creyente no está llamado a inventar un mensaje nuevo ni a defender a Dios con ideas propias. Su tarea es más sencilla y más profunda: dar testimonio de quién es Dios y de lo que Él ha hecho. Cuando pensamos en esa tarea, puede parecer enorme. Hablar del Señor del universo, de su gracia y de su salvación, suena como una responsabilidad demasiado grande. Y surge la pregunta: ¿realmente tenemos lo necesario para ser ese tipo de testigos? La buena noticia es que Dios no llama a sus testigos para dejarlos solos. Él mismo se da a conocer, abre los corazones y sostiene a su pueblo. Y hoy, también nosotros somos llamados a participar en ese testimonio.
Jesús, queremos abrir nuestros corazones a tu llamado. Llénanos de tu Espíritu y enséñanos cómo podemos crecer como testigos tuyos. Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.