04 de octubre del 2026
Salmo 139:13-16
TEJIDOS EN EL VIENTRE MATERNO
“Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre”. Salmo 139:13
Veía hace unos días unas imágenes de ultrasonido de nuestros hijos. Fue la primera vez que pudimos asomarnos a la vida de nuestros hijos antes de que nacieran. En esas imágenes todavía no sabíamos cómo serían sus ojos, ni el color de su cabello. Apenas podíamos distinguir su pequeño cuerpo. Pero para nosotros significaban muchísimo. Eran la prueba de que una nueva vida estaba creciendo. Y, sin embargo, mientras contemplábamos aquellas imágenes con asombro, olvidábamos algo maravilloso. Nosotros apenas estábamos dando el primer vistazo. Dios ya los conocía perfectamente. Por eso el salmista puede decir: “Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos” (Salmo 139:16, NVI). Hoy que sabemos mucho más que antes sobre genética, desarrollo embrionario y crecimiento fetal no dejamos de sorprendernos acerca del origen de la vida. Y todo ese conocimiento ha sido de enorme beneficio para la humanidad. Sin embargo, quienes creemos en el Dios de la Biblia no solo aprendemos a respetar la vida. Antes que nada, aprendemos a adorar al Dios que la da. Por eso el salmista exclama: “¡Te alabo porque soy una creación admirable!” (NVI). Y si Dios fue quien le dio la vida, entonces también es Él quien mejor conoce su verdadero valor.
Dios mío, gracias porque desde el comienzo me conociste y me formaste con sabiduría. Ayúdame a valorar toda vida humana como una obra preciosa de tus manos. En Jesucristo, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.