05 de agosto del 2026
1 Tesalonicenses 3:6-10
FIRMES EN EL SEÑOR
“…en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor”. 1 Tesalonicenses 3:7-8
Qué alentador es recibir noticias de hermanos nuevos en la fe que no la están pasando bien y aun así permanecen firmes. Sobre todo cuando uno mismo atraviesa momentos de necesidad y aflicción. En medio de las luchas, es un gran consuelo saber que otros creyentes no han sido amedrentados ni han abandonado su fe. Algo así ocurrió con el apóstol Pablo. Él dio gracias a Dios por sus amigos de Tesalónica. Ellos sabían que seguir a Jesús podía traerles sufrimiento, y aun así confiaban plenamente en la seguridad que encontraban en Él. Y algo así no siempre es sencillo. Permanecer fiel puede ser difícil, especialmente cuando la vida trae problemas inesperados. Por eso, cuando Pablo envió a Timoteo para saber cómo estaban, se llenó de ánimo al recibir noticias de que su fe seguía firme. Con alegría pudo decir: “Ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor”. A veces pensamos que la vida cristiana debería ser un poco más benigna, especialmente para quienes recién comienzan en la fe. Uno podría imaginar que el plan de Dios avanzaría mejor si los nuevos creyentes no fueran expuestos tan pronto al fuego de las pruebas. Pero Dios sabe lo que hace. Y muchas veces ocurre algo inesperado: la firmeza de los que apenas empiezan termina animando a quienes llevan más tiempo en el camino. Por eso seguimos firmes en Él y por eso lo alabamos.
Señor, danos la confianza y la fe para permanecer firmes en ti. Que en los momentos difíciles acudamos a ti, nuestro refugio y fortaleza. Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.