10 de octubre del 2026
Génesis 6:1-13
EL PROBLEMA ESTÁ EN EL CORAZÓN
“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Génesis 6:5
Nos gusta pensar bien de nosotros mismos. Con frecuencia atribuimos nuestros errores a las circunstancias, a la educación, al ambiente o a las experiencias que hemos vivido. Creemos que, si cambian las condiciones, también cambiará el corazón humano. Por eso solemos buscar las causas de nuestros males en todo lo que nos rodea, sin preguntarnos si el problema podría estar más cerca de lo que pensamos. El pasaje de hoy no pierde vigencia. Porque cuando Dios mira a la humanidad antes del diluvio, su diagnóstico es mucho más profundo. No observa solamente actos de violencia. Mira el lugar donde esa violencia nace: el corazón. La corrupción no era un problema aislado. Había alcanzado los pensamientos, las intenciones y los deseos de las personas. La violencia que llenaba la tierra era simplemente el fruto de una enfermedad mucho más profunda. Puede ser una evaluación incómoda, pero también es una buena noticia. Porque si el problema estuviera únicamente en nuestro entorno, nunca habría una solución definitiva. Sin embargo, si Dios revela la verdadera raíz del mal, también puede ofrecer el remedio. Y eso es precisamente lo que hace el evangelio. Jesucristo no vino solamente a mejorar nuestras circunstancias, sino a reconciliarnos con Dios y darnos un corazón nuevo.
Padre, examina nuestros corazones y muéstranos aquello que necesita ser cambiado. Renueva nuestras vidas conforme a tu voluntad y fortalece nuestra relación contigo. En Cristo, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.