09 de octubre del 2026
Génesis 4:1-16
LA PRIMERA RUPTURA FAMILIAR
“Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”. Génesis 4:9
A simple vista parecía una familia perfecta: padre, madre y dos hijos. Caín cultivaba la tierra y Abel cuidaba ovejas. Pero el pecado ya había entrado en el mundo y muy pronto mostró su poder destructivo. Un día, estando los dos en el campo, Caín atacó a Abel y lo mató. El primer homicidio registrado en la Biblia ocurrió dentro de una familia. El pecado que había separado al ser humano de Dios ahora separaba a un hermano de otro. Entonces Dios preguntó: “¿Dónde está Abel tu hermano?”. Caín respondió: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”. En otras palabras: “¿Por qué tendría que preocuparme por él?”. Esa pregunta sigue siendo pertinente. No necesitamos llegar a la violencia de Caín para lastimar a nuestra familia. La indiferencia también hace daño. Hay hermanos que apenas se hablan, padres e hijos que viven bajo el mismo techo pero desconocen lo que ocurre en el corazón del otro, y familias donde cada quien está demasiado ocupado con sus propios intereses. Por eso Dios todavía nos pregunta: “¿Dónde está tu hermano?”. ¿Sabes cómo está? ¿Qué le preocupa? Hoy muestra interés por tu familia. Escúchala, ora por ella y da el primer paso si alguna relación se ha enfriado. Frente a la pregunta “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”, respondamos con nuestra vida: sí, Dios me ha llamado a amarle, cuidarle y procurar su bien.
Dios nuestro, danos la capacidad de amar y cuidar de nuestras familias. Restaúra las familias rotas y úsalas para tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.