11 de octubre del 2026
Génesis 9:1-7
UN NUEVO COMIENZO
“Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra”. Génesis 9:1
Este pasaje nos habla de una familia que, en muchos aspectos, se parece a las nuestras con sus temores y preocupaciones. Pero hay algo que los distingue, algo que muchas familias han ido perdiendo: la esperanza de un mundo mejor. Génesis nos muestra que esta era la única familia que quedaba sobre la tierra. Noé y sus hijos fueron los únicos sobrevivientes en medio de una humanidad que se había desbordado en corrupción y rebelión contra Dios. Solo ellos, según el relato bíblico, quedaron para contar lo que ocurrió en el diluvio. Y por eso mismo, sabían muy bien lo que es vivir en un mundo marcado por el pecado. Sabían lo que es tratar de honrar a Dios como familia cuando todo a su alrededor caminaba en dirección opuesta. Habían visto con sus propios ojos la seriedad del juicio divino —algo que, seamos honestos, muchos en nuestra sociedad han olvidado—. Pero también experimentaron algo profundamente hermoso: la dulzura de la gracia de Dios. Fueron preservados cuando todo a su alrededor fue destruido. Y aquí los vemos: de pie otra vez, mirando hacia el futuro, frente a un mundo por reconstruir. Una nueva oportunidad. Un nuevo comienzo. En medio del juicio, Dios recuerda a los suyos. El diluvio demuestra tanto la santidad de Dios como su misericordia al preservar una familia mediante la cual continuará su plan de redención.
Gracias Dios, por tu gran misericordia. Te pedimos que fortalezcas nuestras familias y las ayudes a permanecer fieles a Ti en este mundo lleno de pecado. Por amor de Jesús, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.