18 de agosto del 2026
Juan 1:14-18
¿SERÍAS MI VECINO?
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…” Juan 1:14
En muchas ciudades, las personas viven muy cerca unas de otras, pero casi no se conocen. Las puertas se abren y se cierran, los autos entran y salen, y cada quien sigue con su propia rutina. A veces pasan años sin saber siquiera quién vive al otro lado de la calle. Sin embargo, cuando los vecinos encuentran una oportunidad para reunirse, algo interesante suele ocurrir. En una reunión sencilla de vecindario, varias personas comenzaron a decir cosas como: “¡Qué bueno es tener vecinos así!” o “Me alegra vivir en un lugar donde la gente se preocupa unos por otros”. Eso recuerda una verdad importante: la presencia importa. En Juan 1:14 se nos dice que Jesús “habitó entre nosotros” o, como alguien lo ha traducido, Jesús “se hizo carne y hueso y se mudó al vecindario”. Dios no decidió mantenerse distante; eligió acercarse, vivir entre nosotros y compartir nuestra vida. Cuando las personas reflejan ese mismo espíritu —mostrando generosidad y cercanía— buenas cosas suceden. Un pequeño gesto de ayuda, una conversación o una puerta abierta pueden marcar una gran diferencia. Así es como muchas veces comienza el testimonio cristiano: con presencia. Jesús entró deliberadamente en nuestro mundo y decidió vivir entre nosotros. Ahora nos toca preguntarnos: ¿cómo podemos nosotros llevar su presencia al vecindario donde vivimos?
Jesús, gracias por hacer tu hogar entre nosotros. Gracias a tu presencia en nuestro mundo, somos libres. Ayúdanos a ser una presencia amorosa en nuestra comunidad. Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.