14 de octubre del 2026
Génesis 12:1-9
BENDICIÓN SIN FRONTERAS
“…y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Génesis 12:3
¿Hasta dónde conoce usted su árbol genealógico? Muchos apenas podemos recordar los nombres de nuestros bisabuelos y, más allá de la cuarta o quinta generación, nuestro pasado comienza a volverse borroso. Pero no se preocupe: ahora hay sitios de internet y aplicaciones que prometen ayudarnos. Cada vez hay más interés por descubrir de dónde venimos, quiénes fueron nuestros antepasados y qué historias llevamos detrás. Algunos incluso buscan en su pasado familiar explicaciones para los problemas que enfrentan en el presente. La Biblia, sin embargo, nos habla de algo mucho más importante que descubrir quiénes fueron nuestros antepasados. Dios hizo a Abraham una extraordinaria promesa: “serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. ¿No es hermoso? Después de la dispersión de Babel, Dios puso en marcha un proyecto que alcanzaría a personas de todos los pueblos, culturas y naciones. Y nosotros también estábamos incluidos en ese plan. La promesa encuentra su cumplimiento en Cristo, la simiente de Abraham. Por medio de la fe en Él recibimos la bendición prometida y somos incorporados a la familia de Dios. Quizá nunca logremos completar nuestro árbol genealógico. Pero hay una pertenencia mucho más importante que podemos conocer con certeza: en Cristo tenemos un lugar en la familia de Dios. ¡Qué gran bendición!
Gracias Padre celestial, porque en Cristo nos has dado un lugar en Tu familia. Enséñanos a vivir con gratitud y confianza como hijos tuyos. Por Cristo nuestro Salvador. Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.