20 de agosto del 2026
1 Corintios 2:1-5
DIOS VIENE PRIMERO
“Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor…” 1 Corintios 2:3
Para muchas personas, iniciar una conversación sobre el evangelio no es fácil. A veces aparece el temor al rechazo. O la preocupación de no encontrar las palabras correctas. O la sensación de no tener la habilidad para explicar la fe. En el fondo, muchas de estas dificultades tienen algo en común: nuestra mirada termina puesta en nosotros mismos. Nos preguntamos si sabremos qué decir, si pareceremos torpes o si estaremos a la altura del momento. Por eso resulta tan sorprendente leer el testimonio del apóstol Pablo. En su carta a los corintios reconoce que llegó a ellos “con debilidad, y mucho temor y temblor”. No habló con discursos brillantes ni con argumentos sofisticados. Sin embargo, ese mismo Pablo es recordado como uno de los proclamadores más influyentes del evangelio. ¿Cuál era su secreto? Pablo mismo lo explica: su mensaje vino “con demostración del Espíritu y de poder”. Él no trataba de impresionar a las personas ni de ponerse en el centro. Su propósito era poner a Dios primero y anunciar las buenas noticias de Jesús, quien vino a salvarnos. ¿Se da cuenta? Las palabras son valiosas, pero no lo son todo. Lo que realmente transforma a las personas es el poder de Dios obrando a través del Espíritu. Y cuando Dios ocupa el primer lugar, incluso nuestra debilidad puede convertirse en el escenario donde su poder se hace visible.
Señor, gracias por el regalo de tu Espíritu. Abre nuestros corazones para que puedas obrar a través de nosotros y ayudar a otros a experimentar tu amor. Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.