15 de octubre del 2026
Isaías 49:1-7
LUZ PARA LAS NACIONES
“…también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra”. Isaías 49:6
¡Qué gran privilegio había concedido Dios a Israel! Lo había escogido de entre todos los pueblos para que su luz alcanzara a las naciones. Desde Abraham, el propósito había sido claro: por medio de este pueblo serían benditas todas las familias de la tierra. Sin embargo, Israel no siempre entendió su elección de esa manera. En lugar de compartir la luz, muchas veces terminó guardándola para sí. El privilegio podía convertirse fácilmente en orgullo: pensar que ser escogidos significaba que Dios se interesaba solamente en ellos. Pero el fracaso humano no frustró el propósito de Dios. De Israel vino Jesucristo. Él es el Siervo anunciado por Isaías y la verdadera luz del mundo. En Él, la salvación de Dios comenzó a extenderse, como había prometido, “hasta lo postrero de la tierra”. Hoy existen muchas discusiones acerca del lugar de Israel en los planes de Dios. Pero hay algo que ningún cristiano debería olvidar: de este pueblo vino nuestro Salvador. Por medio de Cristo, personas que pertenecemos a pueblos, culturas y lenguas muy diferentes hemos sido alcanzadas por la misma gracia. Y ahora esa luz ha llegado hasta nosotros para que tampoco la guardemos. Ser alcanzados por la luz de Cristo es también ser llamados a llevarla a otros. Cuide de ponerla en un lugar donde pueda irradiar para la gloria de Dios.
Padre amado, gracias por la salvación que hemos recibido por medio de Cristo. Capacítanos para llevar tu luz a quienes viven en la oscuridad del pecado y la maldad. En Jesús, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.