25 de agosto del 2026
Efesios 3:14-21
EL PODER DEL ESPÍRITU
“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre… para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu…” Efesios 3:14, 16
En un programa de radio alguien hizo una pregunta curiosa: “Si pudieras elegir entre tener el poder de la invisibilidad o el de volar, ¿cuál escogerías?”. Las respuestas fueron interesantes. Algunos dijeron que elegirían la invisibilidad para entrar al cine sin pagar o evitar filas. Otros preferían volar para no depender del autobús o del tráfico. Casi nadie mencionó usar esos poderes para ayudar a otros o mejorar el mundo. Sin embargo, el poder del que habla la Biblia es muy diferente. En Efesios 3, el apóstol Pablo ora de rodillas para que los creyentes sean “fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”. No se trata de un poder imaginario ni de una habilidad especial. Es el poder mismo de Dios: el poder que creó el universo y que levantó a Jesús de entre los muertos. Ese poder es el que transforma el corazón humano. Pero el Espíritu Santo no nos fortalece solo para nuestro beneficio personal. Nos fortalece con un propósito: que nuestra vida dé testimonio de Cristo. Es un poder que brilla con más esplendor cuando otros puedan conocer su amor, su gracia y su perdón a través de nosotros. Y cuando el Espíritu obra en el corazón, ese poder comienza a reflejarse en algo mucho más profundo que cualquier habilidad extraordinaria: una vida transformada que apunta a Cristo.
Señor Dios, gracias por entregar a tu Hijo para que tu Espíritu viva en nosotros. Espíritu Santo, obra en nosotros para conocerte mejor y compartir tu increíble amor con otros. Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.