miércoles, 02 diciembre, 2020
HERENCIA GLORIOSA
Lectura de las escrituras: Génesis 49:1-12
“No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh”
Génesis 49:10

Herencia. Si ha recibido alguna, quizá en este momento esté sonriendo. Aunque hay casos en los que alguien no queda satisfecho con la parte que ha recibido. Jacob lo sabía por experiencia. Cuando su padre iba a dar su bendición, él usurpó el lugar de su hermano para poder obtenerla. Como resultado ambos hermanos estuvieron distanciados por largo tiempo. Ahora esa bendición estaba en juego entre sus doce hijos, y no podía quedar a la deriva, ni ir a parar en manos impropias.
¿Qué estaba en juego en esa bendición especial? Muchas cosas, pero, sobre todo, portar el linaje del futuro redentor y rey del mundo. Jacob tenía sus razones para pasar por alto a sus hijos mayores. Fue Judá, su cuarto hijo, quien recibió el privilegio de continuar ese linaje mesiánico.
Judá en realidad no era mejor que sus hermanos. No sabemos siquiera si él estuviera ansioso por recibir esta bendición. Pero la gracia de Dios funciona de maneras inesperadas, eligiendo muchas veces contrario a lo que dicta la lógica humana. Y cada uno de nosotros puede testificar de la bondad divina al elegirnos para ser parte de su pueblo. Por eso debemos apreciar que Dios nos haya aceptado en Cristo, el león de la tribu de Judá. Y podemos sonreír con gozo, porque con él compartimos la herencia gloriosa del pueblo de Dios.

Señor, te bendecimos por tu bondad constante, y porque en Cristo compartes tus bendiciones maravillosas con tus hijos. Por Jesucristo, Amén.

Nos han robado la navidad, y el culpable no parece ser el Grinch, la criatura verde y gruñona que detesta todo lo navideño. Una reseña sobre una película con este personaje explica que la navidad es “un sentimiento humano, una manera de compartir, una opción para no estar solo y disfrutar de la compañía y de la charla de los demás”. ¿De verdad? Para mucha gente la navidad es solo eso. Y se antoja difícil hacer de Cristo de nuevo el centro de atención no solo en esta época del año, sino durante toda nuestra vida. Pero tenemos que empezar, y no hay mejor manera de hacerlo que observando la manera cuidadosa en que Dios nos ha hablado de su Hijo a través de todas las épocas de diferentes maneras. En el devocional de este mes queremos enfocarnos en la forma en que Cristo se encuentra presente en promesas, profecías, salmos, himnos. De esta forma la Escritura nos recuerda que a Cristo no le corresponde un lugar periférico de la historia, sino el lugar central en que Dios le ha puesto.

Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.