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Elsa Mazon

02 de julio de 2020
Filipenses 2:12-18
TEMBLOR
“Hagan efectiva su propia salvación… pues Dios, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos…”
Filipenses 2:12,13

¡Qué importante es ver este par de versículos juntos!
Primero vemos el mandato de vivir con intencionalidad, ocupándonos de nuestra salvación con seriedad y como si dependiera de nosotros. Y es que necesitamos vivir con propósito, examinando nuestras vidas y teniendo cuidado de hacer los ajustes necesarios al ver cuando la dirección de nuestra vida se está desviando de donde sabemos tiene que estar apuntando.
Sin embargo, este proceso nos debe llevar no a sentirnos con una carga sobre nuestros hombros como si esto va a depender solamente de nosotros. Más bien va a depender de nuestro descanso y de cuanto podemos soltar a las manos y obra de Dios el control de nuestra vida.
El siguiente versículo nos pone una sonrisa en nuestro rostro. Es como si el apóstol Pablo dijera la primera parte y después nos guiñara el ojo al mismo tiempo que nos dice las Buenas Noticias de la segunda parte, que esa expectativa para nosotros viene de un Padre con un amor incondicional y eterno, y de una obra continua de su Espíritu en nuestra vida.
Somos llamados a vivir en medio de la tensión de este mundo; considerando el pasado y arrepintiéndonos, y al mismo tiempo llamados a mirar hacia el futuro, descansando en aquel que tiene las llaves.

Gracias Padre, por proveernos de los recursos necesarios para ocuparnos en nuestra vida de fe, pero con la confianza en que tú completarás tu obra en nosotros. En tu Hijo, Amén.