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Salomón Medina

jueves, 02 de abril de 2020
Génesis 1:1-8
LA EXPANSIÓN CELESTIAL
Entonces Dios dijo: “¡Que haya luz! Y hubo luz.”
Génesis 1:3

En el libro de Génesis leemos los detalles de cómo Dios creó y puso en marcha el universo. Cuando queremos hablar del cielo como la morada final y eterna de los creyentes en Cristo Jesús, antes de eso es necesario entender las diferentes maneras en las que la Biblia trata el término “cielo”. En base al lenguaje que se emplea en Génesis 1, podemos descubrir uno de esos usos cuando se habla de la creación del primer cielo: “Después Dios dijo: Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas. Y así fue. Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y otra parte quedó arriba. A la bóveda la llamó «cielo».” (Génesis 1:6-8a). Mas adelante, en este mismo capítulo se vuelve a mencionar esta clase de cielo: “Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos” (Génesis 1:20, RVR60). En Isaías 40:22 leemos: “El extiende el cielo como un toldo, lo despliega como una tienda de campaña.” Podemos concluir que, el primer cielo, es esa capa de aire que respiramos, y está alrededor de la tierra. Aunque muchas personas estén más interesados en cuáles son los demás, es bueno detenerse un momento a reflexionar en lo vital que resulta este primer cielo para nuestra existencia terrestre, y agradezcamos a Dios también por esto.

Oh, Dios Creador, a ti que con sabiduría hiciste todo, te agradezco y te adoro por este mundo y su belleza. En el nombre de Jesús, amén.