GRACIA EN FAMILIA
Lectura de las escrituras: Hechos 16:25-40
“...y luego él y toda su familia fueron bautizados”
Hechos 16:33

Imagínate que eres el carcelero encargado de vigilar a unos presos, entre quienes se encuentran Pablo y Silas. A mitad de la noche, un tremendo terremoto te despierta, solo para percatarte de que las puertas de la cárcel están abiertas.
¿Cuál fue la reacción del carcelero? Cuando él vio esta situación, su pensamiento inmediato fue sacar su espada para quitarse la vida. ¿Qué hubiera sido de su destino eterno y el de su familia si hubiera llevado a cabo esta acción? Dios, sin embargo, tenía otros planes para el carcelero y los suyos. Pablo gritó: “¡No te hagas ningún daño, que todos estamos aquí!”
Percibiendo que aquellos dos prisioneros eran hombres de Dios, el carcelero pidió una luz, entró corriendo y, temblando de miedo, se postró a los pies de Pablo y de Silas. Luego los sacó y les preguntó: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
“Ellos contestaron: –Cree en el Señor Jesús, y obtendrás la salvación tú y tu familia” (v. 31).
¡Qué momento maravilloso! A esa misma hora de la noche, el carcelero les lavó las heridas, y luego él y toda su familia fueron bautizados.
¿Quisiera yo que mi familia toda fuera bautizada al mismo tiempo por personas como Pablo y Silas? Tal vez, pero Dios te ha dejado la oración para pedir a Dios que tu familia se rinda al poder del Evangelio y sea bautizada.

Señor, que mi oración llegue hasta tu trono de gracia, y mueva el corazón de mi familia hacia tu Evangelio. Amén.
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